Conciertos

 

03-04-2022

Ilegales. Santana 27, Bilbao


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Tuvieron que retrasar un par de semanas su estreno de la gira y su concierto en Bilbao debido a una intervención quirúrgica al propio Jorge. ¡Tranquilidad! Demostró a raudales que la cosa era leve y está (casi) totalmente superada. Una vez más se mostraron invencibles e irreductibles. También descarados, salvajes, críticos, ácidos. ¡Una imparable máquina de hacer rock’n’roll más de 40 años después de su formación! La gira Aniversario ha sido propiciada por un disco muy especial y más que apetecible. Te hablamos de “La Lucha Por La Vida” (La Casa del Misterio / Parlophone) celebrando esos 40 años luchando por la vida y por el crudo rock’n’roll desde su insuperable disco homónimo y debut de legendaria portada. Saliéndose de la norma y con mayoría de canciones nuevas o de su destacada discografía en la última década. Con singles adelantados que parecen creados especialmente para sus acompañantes como son los de Loquillo, M-Clan, Andrés Calamaro o Bunbury. Mención especial también para los temas punks para Evaristo La Polla y Kutxi, además de la genial y “Trianera”, ‘Muñequita de porcelana’. Arrancaron, como en el nuevo disco, con el ‘Tantas veces me he jugado el corazón que lo he perdido’ que es puro Ilegales, pero también puro Loquillo. Garra total ya de arranque. Siguieron realmente intensos con el ‘Si no luchas te matas’ en el que nos faltó el gran Evaristo. El bicho que le extirparon no pudo con él y sigue agresivo y luchador. Intercaló algunos clásicos más antiguos como ‘Chicos pálidos para la máquina’, ‘Agotados de esperar el fin’ o la irreverente ‘Eres una puta’, aunque siguió con los destacados temas recientes de “La Lucha Por La Vida”. Gozamos con la melodía del ‘Te prefiero lejos’ (con Coque Malla en el disco), con las guitarras endurecidas. Tras una menos latina en vivo ‘Mi copa y yo’ (con Calamaro como no podía ser de otro modo) tenían que seguir con la curda ‘Voy al bar’. ‘Divino imbécil’ sonó igual o mejor que junto a M Clan y con os riffs de Jorge más hard-rock aún. Tuvo muchas poses y riffs en el que parecía el mismísimo Wilko Johnson en los mejores tiempos de Dr. Feelgood. Otros los pudiera haber firmado Joe Strummer con The Clash. Lució otro gran single como ‘Ángel exterminador’ y fue un buen momento para algo de sosiego y de recuperar resuello. Este tema está también en el disco, junto a Bunbury, siendo además el único tema “antiguo” que aparece en el mismo. Continuó con ‘Regreso del vacio’ y ese poderoso y oscuro bajo en primer plano, pero con poderosa fuerza melódica. Más paz en el delicioso lento ‘El bosque fragante y sombrío’ (con Iván Ferreiro en el disco). Techno punk en palabras de Jorge para una ‘Juventud Egolatría’ con unos riffs realmente punks. Viajaron al norte y al frío con ‘El norte está lleno de frío’ y una muy actual y candente ‘Enamorados de Varsovia’ que enamoró y contó con unos teclados increibles. Más adelante regresaron al último trabajo para tocarlo casi al completo con ‘Nunca lo repitas en voz alta’, con una guapa voz de ultratumba como introducción. Me encantó la muy punk ‘Punki raro’ (sin el Kutxi) o esa ‘Estrella venenosa’ a la que añade veneno Josele Santiago en estudio. Era ya tiempo de clásicos y qué mejor manera de comenzar que con ‘Soy un macarra’ para seguir a toda hostia… por la actuación con una tanda brutal final en la que sonaron ‘Destruye’, ‘Bestia, bestia’ o su particular y brillante defensa de la homosexualidad de ‘Mi amigo Omar’.

Faltaban los bises y ¡qué bises! Hasta 7 temas con 6 del legendario, primer y mejor disco de la banda. Su histórico y mejor tema lento sirvió para abrirlos. Sí, ‘Yo soy quien espía los juegos de los niños’. Subió y bajo de ritmo con ‘Hombre solitario’ y otras de los comienzos, pero muy apropiadas y actuales para los tiempos actuales como son una especialmente emocionante ‘Europa ha muerto’ y la rotunda ‘Tiempos nuevos, tiempos salvajes’. Descarga adrenalínica y veloz final con ‘Hola mamoncete’, ‘Caramelos podridos’ y su eterno ‘Problema sexual’ que ojalá no solventen nunca. El sonido impecable. Más rock y punk cuando juntaban las dos guitarras y más matices cuando entraban esos buenos y variados teclados. La voz de Jorge se escuchaba con grandísima calidad y claridad. Lo que le hayan extirpado no estaba en sus cuerdas vocales ni en sus dedos para tocar la guitarra. Más de 30 temas, apoteósicos bises con todos esos clásicos imperecederos y casi 2 horas de sudor, diversión y crítica ácida muy “Ilegal” aún. ¡Y la pinchada de vinilos de Adrián, tras el concierto, con mucha música española de los 80 fue una auténtica gozada para rematar una velada realmente genial! Recuerdos para la simpática y genial pareja mexicana que conocí en dicha fiesta bailando.

 

Fotografía: Dena Flows 

Autor: Txema Mañeru

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